Emulando a la teoría darwinista, sólo las cadenas de suministro que mejor se adapten a los cambios que el mundo actual presenta serán las que sobrevivan.

En México, nueve de cada 10 empresas sabe que la logística y la gestión de la cadena de suministro son factores clave en los resultados, de acuerdo con un reciente estudio realizado por GS1Logística de México y EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey.

Esta investigación, titulada “La Cadena de Suministro como Motor de la Competitividad”, busca determinar el impacto de la cadena en la competitividad empresarial, así como cotejar las diferentes opiniones de las organizaciones encuestadas según su tamaño, su sede operativa y el sector al que pertenecen.

En el estudio contextualiza que los cambios recientes que ha presentado el mercado mundial de consumo se manifiestan en una demanda fluctuante, con consumidores cada vez más exigentes en cuanto a la inmediatez de entrega de los productos, su calidad y precios accesibles.

Estos elementos han escalado hasta las oficinas de los directores de las empresas. 88% de las organizaciones cuenta con un involucramiento regular o constante de los altos ejecutivos en los temas de diseño, estrategia y gestión de la cadena de suministro en México.

El acercamiento de la alta dirección en los asuntos de la cadena de suministro ha dado paso, a su vez, en decisiones como la contratación de empresas terceras para la ejecución de algunas actividades.

El estudio revela que un 16% de las empresas terceriza más de actividades, un 65% entre una y dos y 19% ninguna.

“La tercerización permite a las empresas enfocarse en su negocio o en las actividades clave de su cadena de valor debido a que, al subcontratar algunas operaciones, el tercero responsable de gestionarlas tiene un enfoque exclusivo en dichas actividades, de tal forma que su nivel de especialización es mayor”, se lee en el documento.

Un eslabón crucial para las cadenas de suministro es el centro de distribución. Por lo mismo, las empresas han realizado esfuerzos por mejorar sus estrategias de negocio y que influyen en estos puntos.

Las estrategias que soportan están concentradas en: un mayor nivel de servicio (59%), reducción de costos de transporte (41%), reducción de costos de almacén (39%), y simplificación de la estructura (22%), de acuerdo con el estudio.

Pero el estudio encuentra un punto débil en las empresas y es que apenas un 38% de las empresas cuenta con herramientas automatizadas de pronósticos y planeación de la demanda, siendo claves para optimizar la conexión entre proveedores y clientes.

“Pronosticar la demanda potencial de algún producto o servicio requiere de un profundo entendimiento del mercado meta según características demográficas, económicas y socioculturales. Además, deben considerarse comportamientos históricos, tendencias futuras, estacionalidades y ciclicidades de los productos con base en el comportamiento del mercado objetivo”, se menciona en el estudio.

Pero, incluso, se evidencia que las empresas que cuentan con herramientas que ajustan la demanda con base en la estacionalidad del producto son aún menores (28%).

Esto suceden en momentos en que la planeación de la demanda se ha comenzado a especializar con el firme objetivo de potencializar y optimizar procesos que permitan a las empresas ser más competitivas.

“En los últimos años, se han incorporado herramientas que apoyan a las empresas para tener una mejor gestión en la planeación, entre las cuales destacan las siguientes: planeación de las ventas y operaciones (S&OP, por sus siglas en inglés), planeación colaborativa, análisis de macro datos (big data), planeamiento participativo pronóstico, y reabastecimiento (CPFR, por sus siglas en inglés), entre otras”, se lee.

El estudio concluye, entre otros puntos, que las empresas comprometidas con voltear a ver con mayor detenimiento la gestión y administración de su cadena de valor, desde la integración de todos los procesos presentes en los niveles estratégicos, tácticos y operativos de la cadena de suministro hasta el incremento en la competitividad interna y externa, son empresas que con mayor certeza consolidarán beneficios más tangibles y rentables que el resto de las organizaciones.

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