El consumidor tiene la opción de surtir su receta de manera directa en el punto de venta, hacer su pedido por teléfono o a través de alguna aplicación móvil para recibirlo en su domicilio, porque le resulta cómodo y esto, a su vez, se convierte en una mejor experiencia de compra.

El escenario se complica cuando hay escases de fármacos, esa experiencia positiva de compra se torna negativa, lo cual afecta la imagen de las marcas.
En varias ocasiones la prensa ha informado cuando un medicamento tiene una demanda muy alta y resulta que en pocos lugares se puede encontrar, o incluso en ninguno, lo cual genera especulación, pero hay otros factores que se relacionan con aspectos logísticos y de distribución para lograr contener dicho problema.
Una vez que las medicinas se fabrican, el negocio farmacéutico se convierte en logística. José Ambe, director general de Logística de México, cataloga a ésta como estratégica, porque las empresas dedicadas al campo de la salud incrementan entre 15 o 20% su productividad, optimizan su cadena de suministro en ese mismo porcentaje y las hace más competitivas.